Forbid coprofagia en perros y gatos 50 g
Forbid polvo previene y elimina la coprofagia.
Características
Forbid previene y elimina la coprofagia, ya que hace que las heces sean desagradables a la ingestión.
Su acción reduce el riesgo de reinfestación, evitando la ingestión de huevos de parásitos contenidos en las heces.
Composición
Sus principales componentes son Vitaminas
Modo de uso Forbid coprofagia
Mezclar el polvo con los alimentos de manera homogénea, con las siguientes dosis diarias:
- Gatos y perros pequeños (<10 kg) ½ – 1 dosis
- Perros de tamaño medio (10-25 kg) 1 – 1+½ dosis
- y Perros de gran tamaño (>25 kg) 2+½ dosis
Formato
Polvo palatable
- Envase con 50g
Recomendaciones
Cuando se tiene una mascota en casa, es probable que en alguna etapa pueda llegar a consumir sus propias heces o las de otros animales. Esta particularidad puede darse más en perros que en gatos.
Las causas principales son: insuficiencia pancreática, pancreatitis, infecciones intestinales, síndrome de mala absorción, y exceso de alimentos.
Existen tres tipos:
- la autocoprofagia, cuando consumen sus propias heces
- la coprofagia intraespecífica, cuando se comen el excremento de otro animal de la misma especie
- y la coprofagia interespecífica, es cuando el animal come excremento de otra especie.
Esta particularidad suele darse en los cachorros, puesto que imitan la conducta de las madres, y estas siempre ingieren las de sus cachorros, siendo esto normal. Lo ideal es que los perros de corta edad superen esto al ir madurando. Por otra parte, si aparece esta conducta en la edad adulta de un perro puede deberse a un problema patológico o funcional.
Puede ocurrir que las raciones de baja digestibilidad hacen que el perro sienta necesidad de ingerir una cantidad superior de comida, por lo que produce más heces. Por lo tanto, el animal cree que es la ración que le falta y por ello se las come sin ningún problema.
Otra de las causas es que presenten parásitos internos, lo que deriva en la baja absorción y falta de nutrientes y vitaminas. Es por eso que el perro busca instintivamente en otros animales los nutrientes necesarios para garantizar una alimentación completa.
Hay una conducta errónea que ejecutan algunos dueños de los perros, puesto que, si se refriega el hocico del animal sobre las heces como señal de que ha hecho algo malo, sucede que ellos se las comen para evitar otra reprimenda.
Así mismo, otros problemas como el estrés, aburrimiento, depresión o abandono también pueden ocasionar esta acción. El dueño de la mascota tendrá que vigilar que el perro no siga incidiendo en esta práctica, ya que por esta vía pueden adquirir parásitos y bacterias.
Los excrementos de los perros también son un medio de transmisión de enfermedades caninas, como por ejemplo la parvovirosis. Mientras que las de gato son portadoras del peligroso Toxoplasma gondii, el responsable de la toxoplasmosis.


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